Trienal de Chile 2009

Trienal de Chile 2009

 
 
 

5 Según lo expuesto, esta propuesta curatorial pretende subrayar puntos de cruce entre el arte y otros sistemas culturales de modo que la confrontación genere reflexiones acerca de lo propiamente artístico. Los diferentes ámbitos de cuestiones se encuentran presentados de manera meramente enunciativa, de modo que no se intenta que correspondan a criterios clasificatorios lógicamente organizados. Así, lo cultural, lo político, lo social, etc., no pueden ser desmarcados de manera tajante porque conforman niveles entrecruzados y comparten espacios sólo teóricamente segmentables. A continuación, se exponen los criterios y estrategias relativos a lo que constituirían las muestras principales de la trienal (entendiendo como muestras todas las puestas en obras: exposiciones, trabajos relacionales, ediciones, etc.).

5.1. La trienal trabajaría obras contemporáneas posicionadas en los linderos del arte. Es decir, obras que, manteniendo su estatuto artístico, ocupen o transiten zonas intermedias entre los espacios autónomos del arte y los territorios de extra-muros: regiones limítrofes que no se rigen por los principios de la apariencia estética.

5.2. A pesar de la ambigüedad de sus posiciones, las obras deben ofrecer argumentos que justifiquen su “artisticidad”, tanto a través de alegatos conceptuales como mediante sus propios recursos formales y expresivos; estéticos, en sentido amplio.

- Aquellos alegatos discursivos deben ser lo suficientemente claros como para ser discutidos en instancias vinculadas con las audiencias (debates, discusiones con la comunidad, programas de investigación, educación y difusión).

- Estos recursos estéticos han de ser lo suficientemente fuertes como para que sean detectables en aquellas instancias: la obra debe apelar a los expedientes de la forma estética (la imagen, la apariencia, la sensibilidad).

5.3. Según queda expuesto, las obras estarían apostadas en puntos colindantes con regiones diferentes a las del arte:

- Terrenos políticos. Esta posición lleva a renovar la vieja pregunta acerca de si el arte puede o no estar sujeto a móviles extraartísticos en el terreno de los discursos ideológicos, las estrategias públicas, los ideales utópicos, las causas sociales, las disputas en torno al sentido, etc. Acá el desafío se plantea como posibilidad de desarrollar contenidos políticos sin sacrificar los mecanismos estéticos y los artificios imaginarios.

- Ámbitos sociales. ¿Qué posibilidad tiene el arte de, sin apearse de sus propios dispositivos, tratar temas de ciudadanía, de identidad, de espacio público, etc?

- Los espacios de las otras culturas. Relaciones del arte erudito con el popular, el indígena, el masivo. Acá se plantearía la siguiente pregunta: ¿Cómo mantener un espacio del arte -definido de manera ilustrada- en situaciones de alta promiscuidad intercultural?

- Los propios circuitos del arte. ¿Hasta qué punto el hecho de movilizar las logísticas institucionales locales puede, en sí mismo, asumir un formato expositivo?

- Los sitios del pensamiento. En este punto, las obras se enfrentarían a problemas conceptuales, reflexivos, teóricos o epistemológicos diversos. El concepto ha adquirido hegemonía en el quehacer el arte contemporáneo, pero (ya lo plantearon Kant y Hegel) no puede prescindir de los oficios de la sensibilidad. Entonces, acá la cuestión pasaría por trabajar bisagras que articulen lo discursivo y lo poético/sensible. O bien que faciliten lecturas conceptuales de imágenes diversas. No se pretende que estas lecturas resulten teóricamente muy desarrolladas, sino que puedan ser identificadas y sirvan de base a comentarios, reflexiones e ideas: que impulsen el pensamiento crítico de los públicos y, particularmente, el conformado por los estudiantes.

- Los territorios de la técnica. Este cruce permite trabajar las posibilidades que tiene el arte de filiación erudito-ilustrada de transitar los espacios de las nuevas tecnologías sin arriesgar sus reservas poéticas ni sus específicos dispositivos retóricos.

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